Empieza el primer petardo y ya sabes lo que viene: tu perro temblando, buscando dónde esconderse y tú sin saber cómo ayudarle. Nochevieja, fiestas del pueblo, una tormenta de madrugada… para muchos perros son las peores noches del año.
Estas orejeras cubren sus orejas con un tejido ajustado que amortigua el ruido y le da una sensación envolvente, como un abrazo suave en la cabeza. No es magia ni lo deja sordo: es un apoyo para que el estruendo le llegue más apagado y le cueste menos calmarse. Si lo acompañas de un rincón tranquilo y tu compañía, la noche cambia bastante.
Y cuando acaba la temporada de petardos, siguen siendo útiles: son impermeables, así que puede bañarse en la piscina o la playa ayudando a que no le entre agua en los oídos. Al terminar, aclarado con agua y listas para la próxima.